Thomas Wolfe: la construcción de una novela

debedehaber

Faulkner no escatimó elogios: “Thomas Wolfe es el mejor; después estoy yo; después, Hemingway”. Del tiempo y el río no sólo es una de las obras más ambiciosas de la literatura norteamericana, sino también uno de los monumentos novelísticos del siglo XX. Una obra de arte total, a la que nada humano le es ajeno. De una voracidad, desmesura y lirismo sin igual, con un exceso al que debe su irrepetible grandeza y el lugar de honor que ocupa en la literatura mundial. Una obra tan gigantesca plantea de por sí varias preguntas: ¿Qué lleva a un autor a entregarse a un trabajo tan exhaustivo? ¿Cómo hace para que su vida y sus intenciones artísticas no naufraguen en el océano de las palabras en el que desemboca el torrencial fluir de su escritura? ¿Qué sentido tiene escribir –y escribir tanto–, qué le ocurre a un hombre cuando se convierte en…

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