La Diosa Blanca, vol. Iº

Este calendario explica la referencia que se hace en Preiddeu Annwm de Gwion al «buey con siete veintenas de nudos en el collar»: el buey es la primera serie de cinco meses, que se compone de 140 días; lo siguen probablemente un león de 112 días y una serpiente de la misma longitud, para justificar los dos textos ya citados (en el capítulo VIII) de Eurípides y el poeta galés Cynddelw: los dos piden al dios del año que aparezca
como un toro bravo, un león que respira fuego y una serpiente de muchas cabezas. El grifo-águila tiene que ser el animal del día sobrante, pues el dios se hace inmortal en esta forma. El año del Toro, el León, la Serpiente y el Aguila es babilónico: un animal del año natural, llamado Sir-rush, que figuraba en la Puerta del Dragón de Babilonia, tenía el cuerpo y los cuernos de un toro, las patas delanteras y la crin de un león, la cabeza, las escamas y la cola de una serpiente, y las patas traseras y las garras de un águila. El calendario tiene varias cualidades secretas. Una es que el número de vocales aumenta a siete, el número del Corzo. Otra es que II en el Oghatn es una letra de diez rayas, y AA una letra de dos rayas: así, el número total de rayas de las letras del alfabeto completo de veintidós letras es 72, número que se repite constantemente en el mito y el ritual primitivos; pues 72 es múltiplo de nueve, el número de la sabiduría lunar, y ocho el número del crecimiento solar . Mr. Clyde Stacey sugiere que el 72 también se relaciona con la Diosa astronómicamente, por medió de la estación de setenta y dos días, durante la cual su planeta Venus pasa sucesivamente de la máxima elongación oriental a la conjunción inferior (el mayor acercamiento a la Tierra) y de aquí a la máxima elongación occidental. Una tercera cualidad consiste en que la proporción de todas las letras del alfabeto respecto de las vocales es de 22 a 7; la que, como ya se ha dicho, es la fórmula matemática, en otro tiempo secreta, de la relación de la circunferencia del círculo con el diámetro.
Antes de examinar la cuarta y, para nuestro propósito, la cualidad más importante de este calendario, debemos considerar la relación poética entre el Avellano y el Manzano.. Ha quedado sentado que el Corzo, originalmente una cierva blanca, se oculta en el soto, y que el soto se compone de veintidós árboles sagrados. El poeta se hace naturalmente otra pregunta: «Pero, ¿dónde se halla exactamente el animal alojado en el soto? »
«¿Dónde?» es la pregunta que siempre abrumará más a los poetas cargados con el tema poético único de la vida y la muerte. Como ha señalado el profesor Ifor Williams, porque el cuclillo grita sus «¿Dónde?» tan constantemente es por lo que en la
poesía galesa primitiva se le representaba como un aguafiestas, pues «cw-cw», pronunciado «ku-ku», significa «¿dónde, dónde?» Grita: «¿Adónde ha ido mi amor?» «¿Dónde están mis compañeros perdidos?» Es curioso que el mismo sentimiento aparezca en la elegía de Omar Khayyam, donde la «solitaria paloma torcaz» empolla en el palacio en ruinas gritando: «¿Ku? ¿Ku? ¿Ku? ¿Ku? ¿Ku?»; la palabra «dónde» en iranio es la misma que en galés; y en el mito griego la abubillaTereo grita «¿Pou? ¿Pou?» por sus novias perdidas. En inglés «where» se deriva, según el Oxford En glish Dictionary, «de la raíz interrogativa qua». Casi todos los interrogativos de los idiomas indoeuropeos comienzan con Q (excepto donde la Q ha sido, como en el griego, transformada en P, o, como en el alemán, en W), y en el antiguo escocés «where» se escribía «Quhair». Q es, en efecto, la letra de la pregunta perpetua. El latín tiene
una excelente serie de Q:
Quare? Quis? Quá? Quid? Qualis? Qui? Quo? Quomodo? Quando? Quorsum? Quoties? Quantum? Quot?

Y la peligrosa pregunta de la,Serpiente: Quidni? «¿Por qué no?» «¿Dónde?» es Quá?
Pero la promesa de la Musa al poeta es «Busca pacientemente y encontrarás». ¿Y dónde podía ocultarse la Cierva sino bajo el árbol Q, que es el Manzano Silvestre?
Queirt dano is o chrand regainmnighead i. abull ut dicitur clithar boaiscille .i. elit gelt quert i. abull.
«La letra Q proviene de un árbol llamado Quert, es decir un manzano. Como dice el refrán: `Quert es el refugio de la cierva montés’, lo que quiere decir que lo es el manzano», me confirma el poeta Valentin Iremonger en Hearings of the Scholars. Y en el mismo libro hay un comentario poético interesante acerca del «refugio de la cierva montés»:
.i. boscell.i. gelt. basceall.i. is and tic a ciall do in tan degas a bas
«es decir que la palabra boscell, loco, se deriva de basceall, `sensación de la muerte’, pues el loco recobra el juicio cuando va a morir».
El comentario significa que el amor de la Diosa enloquece al poeta; va a su muerte y la muerte lo hace cuerdo.
Quert no es solamente uno de los «siete árboles nobles y sagrados del soto», sino que además se le menciona en las Tríadas de Irlanda, juntamente con Cool, el Avellano, como uno de los dos únicos árboles sagrados por la tala ilegal de los cuales se impone la pena de muerte. En la literatura y el folklore europeos el manzano es el símbolo de la consumación, como el huevo es el de la iniciación. Los 112 días del período de los meses del León en el Beth-Luis-Nion corren ab ovo usque ad malum desde el huevo hasta el manzano, desde el final de Saille, el mes de la puesta, hasta el final de Quert, el mes del manzano. Por eso, cuando la leyenda bíblica de Adán y Eva llegó al noroeste de
Europa, el fruto del Arbol de la Ciencia del Bien y del Mal fue interpretado como una manzana, y no como un higo, a pesar de que en el texto se habla de la hoja de higuera. Adán había comido del árbol prohibido de la inteligencia que le dio Eva, «la Madre de Todos los Seres Vivientes», y por eso los bardos tradujeron «fruto» como «manzana».
Los siete árboles nobles y sagrados del soto especificados en un poema del siglo VII agregado a la antigua ley irlandesa Crith Gablach eran: el abedul, el aliso, el sauce, el roble, el acebo, el avellano y el manzano. Con excepción de que Beth, el abedul, el árbol favorable del mes del nacimiento, ocupa el lugar de Huath, el espino blanco de mala suerte, los árboles siguen un orden de sucesión claro desde el equinoccio de primavera hasta el final de la recolección de la manzana. En la Cád Goddeu de Gwion se dice que el abedul es «muy noble», pero el manzano era el árbol más noble de todos, por ser el árbol de la inmortalidad. Los poetas de Gales han tenido siempre en cuenta su preeminencia espiritual, y el bello Afallenau medieval:
El dulce manzano de matiz carmesí
que crece oculto en el bosque de Celyddon…
no es un poema acerca del manzano de huerto, sino del manzano del soto sagrado, el árbol que sirve de refugio a la cierva. Como dice Gwion: «Huí como un corzo al soto enmarañado».
¿Dónde fue a curarse el rey Arturo de sus heridas dolorosas? A la Isla de Avalon, la secreta «isla de los manzanos». ¿Con qué talismán indujo la Diosa Blanca a Bran a que entrara en el País de la juventud? Con «una rama de manzano de flores blancas como la plata de Emain en la que la flor y la rama eran iguales». La isla de Emain, el Elíseo goidélico, es descrita así en un poema de Ragnall, hijo de Gocifrey, Rey de las Islas:
Un lugar de color de amaranto es la encantadora Emain:
bello es el territorio donde se encuentra
atractivo su fuerte más que todos los otras.
Abundantes manzanas crecen en esa tierra.
Cuando Niamh la del Cabello de Oro lleva a Oisin a ese País de la juventud, él ve a la Parca primeramente como un cervato sin cuernos perseguido por un perro blanco con orejas rojas, pero luego en su forma propia, regiamente vestida y montada en un caballo blanco persiguiendo a una bella muchacha montada en un caballo negro; lleva en la mano una manzana de oro. Ambas apariciones se deslizan rasando por el mar tranquilo; él no comprende su significado y Niamh elude suavemente sus preguntas al respecto. En una nota a pie de página del capítulo XII, se ha indicado que la diosa de la isla sepulcral Alyscamps en el Ródano se llamaba Alys, y que el aliso se llamaba así por ella. Dauzat, en su Dictionnaire Etymologique, relaciona el alisier, el serbal, con el aliso que protegía esas islas sepulcrales. La misma semejanza se encuentra entre el els o elze (serbal) de Escandinavia y el norte de Alemania y el else (aliso); y el nombre de Alys parece recordado en el Ilse, el río que corre desde el Brocken hasta el Oker, donde en una ocasión se ahogó una princesa llse. Como el fruto del serbal (tanto el mediterráneo
como el nórdico) es una especie de manzana llamada serba, es probable que ésta fuera la manzana de la inmortalidad en Francia, España y Escandinavia antes del cristianismo. Si es así, los Campos Elíseos, o Alyscamps, significarían lo mismo que Avalon: manzanales. La serba simboliza «la dulzura que proviene de la corrupción»: no se la puede comer hasta que se pudre y se pone de un color purpúreo oscuro como el de un cadáver. Tal vez por esto se menciona a este árbol en The Hearings of the Scholars como un eufemismo por tejo, el árbol de la muerte; aunque la explicación que se da en esa obra es que a ambos se les llamaba «el más viejo de los árboles»; «el más viejo» aplicado al serbal sólo podía significar «de más antigua fama», porque no es un árbol particularmente longevo.
El señor Kenneth Dutfield, en una carta enviada al Times Literary Supplement, sugería razonablemente que Averno, la morada de los muertos, que los latinos derivaban incorrectamente del griego a-ornis, «sin pájaros», es la misma palabra que Avalon, lo que identificaría a los Campos Elíseos con el Averno. El lago Averno en las cercanías de Cumas recibió, al parecer, ese apodo por las emanaciones malsanas de los pantanos que lo rodean y por el santuario cercano de la Sibila de Cumas, que evocaba a las almas de los muertos.
El 13 de agosto, la festividad precristiana de la Diosa Madre Diana, o Vesta, se celebraba en otro tiempo con sidra, un cabrito asado espetado con ramas de avellano y manzanas que colgaban en racimos de una rama. Otro nombre de esta diosa era Némesis (del griego nemos, :«soto»), que en griego clásico connota la venganza divina por violar las prohibiciones. En sus estatuas lleva una rama de manzano en una mano, y el poeta cristiano del siglo V Comodiano la identifica con Diana Nemorensis («del soto»), cuyos seguidores «adoran a una rama cortada y llaman a un palo Diana». Pero tanto Némesis como Diana Nemorensis se asocian con el culto del ciervo y no con el de la cabra. Némesis lleva una rueda en la otra mano para mostrar que es la diosa del año que gira, como la egipcia Isis y la latina Fortuna, pero generalmente se ha interpretado esto como si significase que la rueda describirá algún día el círculo completo y recaerá la venganza sobre el pecador . En Galia era Diana Nemetona, y nemeton era un soto sagrado; y se la representaba con una rama de manzano, un cuenco de cerveza con etíopes dentro y un grifo león-águila para indicar la estación de su fiesta. Esta fiesta. se convirtió en la Edad
Media en la de la Asunción de la Virgen (15 de agosto), fecha que, a causa de los cambios hechos en el calendario en el siglo XVII (a los que nos hemos referido al hablar del endrino) significa el 6 de agosto, cuando comienza el Quert. Se cree que la Virgen murió el 13 de agosto y resucitó y ascendió al Cielo al tercer día. Como la Iglesia primitiva relacionaba íntimamente a la Virgen con la Sabiduría -con la Santa «Sofía», o
Santa Sabiduría, de la catedral de Constantinopla-, la elección de esta fiesta para el paso de la Sabiduría a la Inmortalidad era afortunada.
La Letanía de la Virgen Santísima contiene la plegaria Sedes sapientiae, ora pro nobis, «Sede de la Sabiduría, ruega por nosotros». Pues San Pedro Crisólogo en su Sermón sobre la Anunciación había representado a la Virgen como el templo de siete pilares que la Sabiduría (según Proverbios, IX, 10) se había erigido a sí misma. Así se puede interpretar fácilmente el significado de la alegoría, medieval acerca del unicornio blanco como la leche que podía ser capturado solamente con la ayuda de una virgen pura. El Unicornio es el Corzo en el Soto. Se aloja bajo un manzano, el árbol de la inmortalidad por la sabiduría. Sólo lo puede capturar una virgen pura: la Sabiduría misma. La pureza de la virgen representa la integridad espiritual. El unicornio apoya la cabeza en su regazo y llora de alegría. Pero la versión provenzal de la fábula es que el animal hociquea sus pechos e intenta otras familiaridades, por lo que la virgen le ase suavemente por el cuerno y lo lleva adonde están los cazadores: aquí es, en realidad, un símbolo del amor profano rechazado por el amor espiritual.
La selvatiquez y la indomabilidad del unicornio se habían hecho proverbiales en la época cristiana primitiva a causa del texto de Job, XXXIX, 9:
¿Consentirá el unicornio en servirte y en pasar la noche en tu pesebre?
y este unicornio bíblico (traducción errónea en la versión de los Setenta de rem, el aurochs o búfalo de Judea) se identificó con el chivito, el hirco-cervus de los misterios dionisíacos, que era otro animal salvaje indomesticable. Charles Doughty, en su Arabia Deserta, sugiere que el rem no es el aurochs o bisonte, sino un antílope muy grande y peligroso llamado wothyhi o «buey salvaje» por los árabes. Tiene razón probablemente, y yo creo que el wothyhi es el boubalis o boibalis, «un órix del tamaño de un buey» que mencionan Herodoto (Melpómme, 192) y Marcial como una fiera utilizada en el anfiteatro romano. Doughty dice: «Sus cuernos son unas varas tan delgadas como los `cuernos del unicornio’ que hemos visto representados desde nuestra infancia. Leemos en la parábola de Balaán: `El los sacó de Egipto; tenía por decirlo así la fuerza del reem’; y en la bendición de las tribus por Moisés los cuernos de José son dos cuernos de reem». Doughty ilustra esto con su dibujo de un cuerno de wothyhi, de casi dos pies de longitud y algo curvo, con anillos abollonados en la base. Y añade: «Era una ignorancia frailesca de las ciencias naturales atribuir un solo cuerno a una frente doble». Esto es injusto con respecto a los frailes: era la versión precristiana de los Setenta la primera que había dado al rem un solo cuerno. Y es posible que tradujeran rem como «unicomio» por haber interpretado mal un icono en el margen de un Pentateuco hebreo ilustrado, pues los había. En el contexto de la bendición de Moisés, José «con los cuernos de un rem» sería representado naturalmente en las personas de sus dos hijos, Efraím y Manasés, llamados conjuntamente «José», como rems mellizos con sólo un cuerno cada uno. Ese cuerno único, puesto de relieve por su repetición, sugeriría a los traductores el animal descrito por Ctesias en su Indica. El cuerno era una panacea y especialmente eficaz contra el veneno.
La relación del manzano con la inmortalidad es antigua y muy difundida en Europa. ¿Qué significa la palabra inglesa apple? Según el Oxford English Dictionary, su etimología es desconocida, pero la palabra se extendió por Europa hacia el noroeste desde los Balcanes hasta Irlanda en una forma parecida en la mayoría de los idiomas a Apol.
Es evidente que la antigua imagen de las Tres Diosas, la manzana y el joven pastor del Ida, interpretada iconotrópicamente por algún enemigo primitivo de las mujeres en la fábula de la «Manzana de la Discordia» (de cómo Paris adjudicó la manzana a la diosa del amor), tenía un significado completamente distinto. Conceder una manzana a la diosa del amor habría sido una impertinencia por parte del pastor. Todas las manzanas le pertenecían. ¿Ofreció Merddin a Olwen un manzanal? ¿Dio Adán una manzana a la Madre de todos los Vivientes? Obviamente las tres diosas son, como de costumbre, las tres personas de la antigua Diosa Triple, no rivales celosas, y evidentemente la diosa del amor da la manzana. al pastor (o cabrero) y no la recibe de él. Es la manzana de la inmortalidad y él es el joven Dioniso, el dios conmemorado con el cabrito relleno con manzanas; pues según Hesiquio y Estéfano de Bizancio, uno de los títulos de Dioniso era Eriphos, «el cabrito». Virgilio da la versión errónea en sus Geórgicas: dice que el cabrito espetado en ramas de avellano es sacrificado a Dioniso porque tanto la cabra como el avellano son enemigos de la vid. Si la palabra Apol es una aproximación casual a Apolo, que es la parte inmortal de Dioniso, o si la manzana, como apple, ha recibido de él ese nombre, es un asunto dudoso. Pero es notable que en griego las palabras que significan «cabra» (u oveja) y «manzana» sean idénticas (mélón); la latina es milum. A Hércules, que combinaba a Dioniso y Apolo en una sola persona, se le llamaba Mélon porque sus adoradores le ofrecían manzanas, y porque las Tres Hijas del Oeste, otra vez la Diosa Triple, le dieron la rama de las manzanas de oro; fueron esas manzanas las que lo hicieron inmortal. La conclusión de la fábula de la Manzana de la Discordia, que el pastor recibió de Helena como recompensa por su juicio, proviene evidentemente de un icono que acompañaba al del «Juicio» y que mostraba a un pastor joven tomado de la mano con Helena. Pero Helena no era una mujer mortal; era Helle, o Perséfone, una diosa de la Muerte y la Resurrección. Hércules, Teseo, Cástor y Pólux aparecen en su compañía en obras de arte arcaicas.
Aunque la manzana era el más sabroso de los frutos silvestres que daban los árboles, ¿por qué se le había de dar una importancia mítica tan inmensa? La respuesta se halla en la leyenda del alma de Curoi oculta en una manzana; cuando la espada de Cuchulain partió la manzana «la noche cayó sobre Curoi». Pues si se corta una manzana por la mitad transversalmente cada mitad muestra en el centro una estrella de cinco puntas, símbolo de inmortalidad, el cual representa a la diosa en sus cinco estaciones desde el nacimiento hasta la muerte y a la inversa hasta el nacimiento otra vez. También representa al planeta Venus -la manzana estaba consagrada a Venus- adorada como Héspero, la estrella vespertina, en una mitad de la manzana, y como Lucifer, el Hijo de la Mañana, en la otra.
La manzana del culto órfico tracio parece haber sido la serba más bien que el membrillo, la manzana silvestre o la verdadera manzana, porque Orfeo, cuyo nombre y cuya cabeza cantante lo identifican con Bran, el dios del aliso, es llamado hijo de Eagro, y Oea Agria significa serbal silvestre.

Robert Graves
La Diosa Blanca, vol. Iº

Gramática Histórica del Mito Poético

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