Pensamientos II

Collage: Gio 2014

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Debate. – Abel, Caín a; Moisés, magos b; Elías, falsos profetas c; Jeremías, Hananías d; Miqueas, falsos profetas e; Jesucristo, fariseos f; San Pablo, Barjesús g; Apóstoles, exorcistas h; los cristianos y los infieles; los católicos, los heréticos; Elías, Enoc; Anticristo i.
Siempre lo verdadero prevalece en milagros. Las dos cruces J.

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Jesucristo dice que las Escrituras dan testimonio de él a pero no muestra en qué.
Aun las profecías no podían probar a Jesucristo durante su vida; y así, no se hubiera sido culpable si no se hubiera creído en él antes de su muerte, si los milagros no hubiesen bastado sin la doctrina. Ahora bien, los que creían en él cuando todavía estaba en vida, eran pecadores, como él mismo lo dice b, y sin excusa. Por lo tanto, debían tener una demostración a la cual resistiesen. Ahora bien, no tenían las Escrituras, sino solamente los milagros; por lo tanto, éstos bastan, cuando la doctrina no es contraria, y se debe creer en ellos.
Juan, VII, 40. Debate entre los judíos, y ahora entre los cristianos. Unos creían en Jesucristo, los otros no, a causa de las profecías que decían que debía nacer en Belén. Debían cuidarse mejor si de allí no era. En efecto, siendo convincentes sus milagros, debían asegurarse bien acerca de esas preguntas contradicciones de su doctrina con respecto a las Escrituras; y esta oscuridad no los excusaba, sino que los cegaba. Así, quienes rehúsan creer en los milagros de ahora, a causa de una presunta contradicción quimérica, no tienen excusa.
Al pueblo, que creía en él sobre la base de sus milagros, los fariseos les decían: “Este pueblo, que desconoce la ley, está maldito; ¿pero existe un príncipe o un fariseo que haya creído en él? Pues sabemos que ningún profeta proviene de Galilea.” Nicodemo respondió: “¿Acaso, nuestra ley juzga a un hombre antes de haberlo oído c /y más aún, un hombre tal que realiza tales milagros/?”

Copia 382) 830

Las profecías eran equívocas: ya no lo son a.
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Las cinco proposiciones eran equívocas: ya no lo son a.
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Los milagros ya no son necesarios, porque ya se dispone de milagros a. Pero, cuando ya no se atiende a la tradición, cuando sólo se propone al Papa, cuando se lo ha tornado de sorpresa, y cuando, de esta manera, porque se ha excluido la verdadera fuente de la verdad, que es la tradición, y porque se ha influido sobre el Papa, que es el depositario de ella, la verdad ya no tiene libertad de mostrarse: entonces, ya que los hombres no hablan más de la verdad, la verdad por sí misma debe hablar a los hombres. Es lo que sucedió en tiempos de Arrio b. (Milagros durante Diocleciano y Arrio.)

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Milagro. -El pueblo deduce eso por sí mismo; pero, si es necesario daros la razón…
Es molesto situarse en la excepción de la regla a. Aun más, debemos ser severos y oponernos a la excepción. Pero sin embargo, como es cierto que hay excepciones a la regla, hay que juzgarlas severamente, aunque con justicia.

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a Jeh., VI, 26: Non quia vidistis signa, sed quia saturati estis
b.
Quienes siguen a Jesucristo a causa de sus milagros vneran su poder en todos los milagros que él produce; pero quienes, aunque profesan seguirlo por sus milagros, sólo lo siguen efectivamente porque él los consuela y los satura con los bienes del rnundo, deshonran sus milagros cuando éstos son contrarios a sus comodidades.
Jeh., IX: Non est hic homo a Deo, qui sabbatum non custodit. Alii.- Quomodo, potest homo peccator haec signa facere? c

¿Cuá1 es más claro?
Esta casa no es de Dios; en efecto, en ella no se cree que las cinco proposiciones estén en Jansenio. Los otros: Esta casa es de Dios; en efecto, en ella Dios realiza extraños milagros.

¿Cuál es más claro?
Tu quid dicis? Dico quia propheta est. Nisi esset hic a Deo, non poterat facere quidquam d.

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En el Antiguo Testamento, cuando se os aparte de Dios. En el Nuevo, cuando se os aparte de Jesucristo. Tales son las exclusiones, señaladas, con respecto a la creencia en los milagros. No hay que agregar otras exclusiones.
¿Se infiere de esto que tendrían el derecho de excluir a todos los profetas que les han aparecido? No. Habrían pecado al no excluir a los que negaban a Dios, y habrían pecado al excluir a los que no negaban a Dios.
Por lo tanto, en cuanto se ve un milagro, o hay que someterse, o advertir extrañas señales en contra. Hay que examinar si niega a Dios, a Jesucristo o a la Iglesia.

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Hay mucha diferencia entre no estar por Jesucristo y decirlo, y no estar por Jesucristo y fingir estar con él. Unos pueden realizar milagros, los otros no, pues es evidente que unos están contra la verdad, y los otros, no; y, por ello, los milagros son más evidentes.

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Es cosa tan evidente que hay que amar a un solo Dios, que no se necesitan milagros para probarlo.

Blaise Pascal

Pensamientos II

Título Original: Pensées
Autor: Pascal, Blaise
ISBN: 9788420658247
Generado con: QualityEbook v0.62

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